Nuevos campos para la innovación: Internet y el comercio electrónico de bienes y servicios

Braulio Tamayo

Octubre 1999 versión pdf

 

 

Capítulo 7. PAGOS Y DINERO EN INTERNET

7.1 GENERAL

Durante años, Internet fue una red sin dinero que se utilizaba para navegar, consultar, enviar correo, etcétera, acciones que normalmente no implicaban transacciones dinerarias. Con la aparición del comercio electrónico, la sociedad ha señalado los medios de pago como uno de los puntos vulnerables y necesitados, por tanto, de mejorar sus prestaciones. A esta tarea se han sumado tanto las sociedades de medios de pago tradicionales como nuevas empresas procedentes de los ámbitos de la alta tecnología y de las finanzas. El resultado es una extensa gama de medios y servicios que se ensancha cada día hasta que el mercado y los usuarios decidan cuáles son los medios más adecuados para el nuevo comercio.

7.2 FORMAS ACTUALES DE PAGO

7.2.1 En el lugar de compra

Hasta ahora el comercio se ha regido por unos mecanismos de pago mediante los cuales los compradores satisfacían sus compromisos con los proveedores. Entre ellos figuraban predominantemente el efectivo (monedas y billetes de curso legal), los cheques, las tarjetas de débito y crédito, las órdenes de pago. Con frecuencia, estos pagos se hacían desde un terminal punto de venta (TPV). No parecen existir obstáculos para que ellos se sigan utilizando en el futuro, dado que, para muchas aplicaciones, los usuarios siguen satisfechos con estas prácticas.

7.2.2 Pagos remotos

Tradicionalmente se han utilizado diversas formas de pago efectuadas desde un lugar diferente al de la compra. Sus distintas variantes, algunas muy ancladas entre los usuarios, pueden resumirse en dos:

7.2.2.1 Órdenes de pago por teléfono

Estas se han utilizado tradicionalmente, y son aceptadas, a pesar de su falta de seguridad, cuando el banco y su cliente mantienen una estrecha relación. En estos casos, los bancos, y a fin de reducir los costes telefónicos de estas operaciones a sus clientes, disponen de una numeración especial que facilita y abarata esta tarea.

7.2.2.2 Órdenes de pago mediante tarjeta de crédito

En esta forma de pago, cuando se utiliza mediante una comunicación telefónica, el comprador comunica al vendedor los datos de la tarjeta de crédito, y el vendedor elabora una factura a partir de esos datos. Este procedimiento tiene el riesgo de que los datos de la tarjeta de crédito viajan por la red telefónica, que no es una red segura. Tras la aparición de Internet como medio de comunicación, durante algún tiempo se empleó el correo electrónico para la transmisión de estos datos, un medio considerado también inseguro cuando no va acompañado por nuevos mecanismos de protección de la información y de garantías de la autenticidad.(p.120)

7.3 NUEVAS FORMAS DEL DINERO

7.3.1 Problemática reciente sobre el dinero

El manejo del dinero para el comercio, en billetes o monedas, es cada vez más costoso. Las monedas han quedado reducidas a ser portadoras de valores pequeños y ya no tienen, como antiguamente, su valor incorporado. Por otra parte, su acuñado está cada vez menos justificado, dados los costes crecientes de producción, manipulación y distribución, lo que unido a sus valores reales decrecientes debidos a la inflación, obliga a una renovación periódica –en forma, aspecto externo y materiales empleados– de la moneda, circunstancias que se dan especialmente en economías no absolutamente estables. Hasta ahora solo se salvan de estos cambios las monedas norteamericanas y suiza, y quizás el euro en un futuro. Esto conlleva el efecto añadido de la distorsión que produce en innumerables actividades económicas, como puede ser el caso de los expendedores automáticos, que ven frenada su implantación o se ven obligados a permanentes cambios.

El dinero en billetes es también más costoso cada vez, tanto de manipulación como de transporte, y participa de los inconvenientes de la moneda, hasta el punto de que, en gran parte, han sido superados por la competencia de las tarjetas de crédito, a pesar de las comisiones que su utilización lleva implícitas. Asimismo, cualquier cambio en el diseño de los billetes supone un gran esfuerzo para todos, incluso superior al de las monedas.

Las tarjetas de crédito tienen también sus costes, de gestión, manipulación y procesado, de forma que no se justifica su uso para pequeños pagos. Este hecho se evidencia en la negativa de algunos comercios para aceptar tarjetas de crédito en productos con márgenes comerciales

pequeños, o la práctica inexistencia de pagos mediante tarjetas de crédito por valores por debajo de las mil pesetas. En la actualidad se registra un movimiento de comerciantes que desearían unas comisiones más bajas (que en España puede llegar actualmente hasta el 6 %, según datos de la Secretaría de Estado para el Comercio) y unos plazos de ingreso en las cuentas de los comerciantes más rápidos. Las sociedades de medios de pago también tienen su área de reivindicación, puesto que, con los medios actuales, tienen que asumir riesgos de impagados que trasladan a las comisiones percibidas. Así pues, las formas actuales del dinero presentan inconvenientes para consumidores, comerciantes, sociedades de medios de pago y autoridades monetarias. Por ello, surge la necesidad de idear nuevas formas de dinero.

7.3.2 Nuevas necesidades del dinero

El origen de nuevas formas de dinero se halla en algunas circunstancias:

§ La necesidad de abaratar el coste del dinero y de los medios existentes de pago.

§ Dotarle de flexibilidad para utilizarlo en pequeñas compras y para pagos instantáneos.

§ Aumentar la seguridad y protección contra fraude y otras formas de delito.

§ La aparición del comercio electrónico en Internet y los pagos en línea.

El abaratamiento de costes se consigue a partir de la introducción de tecnologías avanzadas en los medios de pago, la automatización del máximo número de procesos y la utilización de mecanismos comunes para navegar en Internet y para efectuar pagos. Todo esto introduce una importante variación de los flujos de dinero, puesto que ahora es la red Internet –o sus servidores– la encargada de recoger una gran parte de los fondos generados por el co(p.121)mercio. Los nuevos medios potencian los mediadores actuales en el comercio, pero también propician la aparición de nuevas figuras de intermediarios financieros y entidades de

garantía, que a su vez adquieren nuevas funciones y responsabilidades.

7.3.3 Formas emergentes de pago

Las anteriores necesidades están dando lugar a nuevas formas de pago. Cada día salen al mercado nuevas soluciones aportando nuevas ideas. Todas las propuestas pueden agruparse en dos tipos diferentes:

§ Tarjetas de valor incorporado.

§ Pagos en línea.

Las tarjetas de valor incorporado persiguen primariamente aumentar la seguridad en los pagos y aumentar su flexibilidad para su utilización en pequeñas compras. Estas tarjetas utilizan de forma profusa la tecnología de tarjetas inteligentes y sus usos son múltiples, porque no solo permiten que las tarjetas sean de varios tipos (crédito o débito), sino que también posibilitan los pagos en línea o en el lugar de la compra. En el caso de los pagos en línea, cuya necesidad surge con las compras remotas o el pago de servicios, el usuario utiliza su ordenador personal conectado a Internet. Unas aplicaciones financieras específicas –que se hallan en el terminal del usuario, en los comercios y en las instalaciones de instituciones financieras involucradas– permiten al usuario realizar compras durante su conexión –en línea– con el respaldo de sus cuentas financieras, y sin necesitar apenas manipulación e intervención de intermediarios físicos. Existen varios tipos de soluciones, pudiéndose utilizar tarjetas inteligentes, tarjetas de pago virtuales o dinero virtual.

Ambos medios de pago, tarjetas de valor incorporado y pagos en línea, son productos comerciales ofrecidos por intermediarios financieros y empresas informáticas, y en su distribución se establecen relaciones semejantes a las de los actuales pagos mediante tarjeta de crédito y la retirada de dinero de los cajeros automáticos. Todas las soluciones presentan aspectos aún muy abiertos, como son el tipo de relaciones de garantía y compromiso entre las partes. Se discute actualmente quiénes pueden ser autorizados para prestar tales servicios, habiendo opiniones distintas en cada país, discusión que se está trasladando desde los estados nacionales a los foros internacionales a fin de llegar a una uniformización normativa hasta donde sea posible.

7.4 TARJETAS DE VALOR INCORPORADO

7.4.1 ¿Qué es una tarjeta de valor incorporado?

Las tarjetas de valor incorporado, que utilizan la tecnología de las tarjetas inteligentes, en su forma y tamaño son semejantes a las tarjetas de crédito, y su uso primario es actuar como variante electrónica de los pagos en metálico actuales. En vez de deducir de una cuenta cada vez que se realiza una compra, el usuario compra la tarjeta con su valor incorporado (o la recarga en banco, cajero automático o terminal punto de venta), de forma semejante a las tarjetas de llamadas telefónicas o el bonobús, hasta agotar su valor según se van efectuando transacciones. El objetivo es conseguir unas tarjetas de muy bajo coste que puedan ser utilizarlas ventajosamente en pequeñas transacciones, digamos a partir de las mil pese(p.122)tas, de forma que sustituyan a la moneda y el billete pequeño, pero no a los cheques o tarjetas de crédito, al menos durante un tiempo.

7.4.2 ¿Cómo son las tarjetas inteligentes?

Son tarjetas de alta seguridad y funcionalidad, y que por la importancia de la información y valor que contienen, puede venir criptográficamente sellada y dotada de unos dispositivos internos, generalmente microprocesadores, que pueden realizar funciones variadas y complejas, como contener dinero, proteger la integridad de sus datos, servir de identificador personal, etcétera. Cuando se utiliza como tarjeta de valor incorporado, la lógica de la tarjeta realiza funciones de contabilidad, que además de proteger los datos evita que el dinero pueda ser gastado más de una vez. Cuando se realiza una compra, se descuenta la cantidad del valor de la tarjeta y se anota en el terminal de vendedor. Cuando la tarjeta agota su valor, y dependiendo de su tipo, la tarjeta es recargada o invalidada.

Las tarjetas inteligentes pueden presentar diferencias en su tecnología. En la actualidad, se

agrupan en cuatro tipos:

§ Tarjetas de memoria, que solo almacenan códigos de acceso y número de identificación, que deberá ser introducidos por el usuario correctamente. Sirven para aplicaciones de poco valor.

§ Tarjetas con código compartido, cuya clave de acceso tiene el mismo código que los terminales lectores, lo que requiere que tales terminales (cajeros automáticos, TPV, etcétera) contengan las claves de los distintos grupos de usuarios, lo que se hace inviable cuando el número de estos crece, porque, además, requieren que los códigos estén muy fuertemente protegidos contra piratería, ya que el descifrado de un terminal afectaría a la seguridad de grandes colectivos de compradores y vendedores.

§ Tarjetas transportadoras de firma digital, que tienen una electrónica común, pero claves distintas por cada usuario y emplean las claves públicas –y verificables– de la firma digital creadas por el proveedor del servicio.

§ Tarjetas creadoras de firma digital, que crearían su propia firma digital durante las transacciones. Tanto esta tarjeta como la anterior no requieren de módulos protegidos y permiten una gran compatibilidad entre distintos grupos de usuarios, comerciantes y proveedores de servicios de pago.

Los distinto tipos de tarjetas, citados según un orden creciente de complejidad, presentan unos costes materiales y de operación también crecientes, por lo que, según necesidades, cada tipo tiene un ámbito de aplicación distinto, y parece poco probable llegar a la utilización de un tipo único. Además, y a pesar de sus progresos, existen frenos a su pleno desarrollo:

§ Falta de un acuerdo entre los distintos agentes de los sectores público y privado para crear una norma única que pueda ser adoptada sin titubeos por proveedores, vendedores y usuarios de todo el mundo.(p.123)

§ Ausencia de una trayectoria clara de migración de las actuales tarjetas de banda magnética –por ejemplo, las utilizadas para la retirada de fondos de los cajeros automáticos– que permita su coexistencia con las tarjetas de nueva tecnología.

A falta de esos acuerdos, ya se habla de producir tarjetas híbridas que permitirían tal coexistencia, según fuentes del Foro de Tarjetas Inteligentes. A ambas tecnologías se podría entonces añadir códigos de barras, fotografía del usuario y un entorno de compatibilidad con la mayoría de los lectores y cajeros automáticos.

7.4.3 Usos potenciales

Una tarjeta inteligente tiene múltiples aplicaciones. Como ejemplos, pueden citarse:

§ Contener dinero.

§ Tarjeta de pago, débito o crédito.

§ Compras a través de terminales móviles.

§ Identificación personal.

§ Autenticación en Internet.

§ Guardar firma digital o ficha biométrica.

§ Acceso a lugares restringidos.

§ Acceso a cuentas a través de cajeros automáticos.

En el área del comercio electrónico, su potencial es prometedor, y múltiples análisis indican que han de tener un alto grado de aceptación. Se ha elucubrado acerca de los ámbitos donde su uso puede extenderse y se cree que será en su aplicación en pequeños gastos, restaurantes, expendedores automáticos y toda clase de comercio de venta rápida, así como en algunos usos en los que ahora se emplean los cheques de viaje.

7.5 PAGOS EN LÍNEA

7.5.1 Formas de pagos en línea

La propensión y fomento de los pagos en línea se ha potenciado con la popularización de Internet y el éxito de la Web como medio de promoción y difusión. Ello hace lógico una adaptación de algunos de los actuales medios de pago para su utilización en Internet, así como la aparición de otros nuevos, los llamados pagos en línea.

El término en línea es, hoy día, demasiado general y poco preciso. Su sentido estricto aquí es el de pago mientras se mantiene una conexión en red, pero no se precisa entre quiénes, si solo entre las partes de una transacción o, por el contrario, también entran las entidades de financiación, las de garantía o todas. Cada solución, algunas de las cuales vienen descritas más adelante, tiene una concepción distinta.

Los pagos en línea requieren el apoyo de los modernos medios de protección, entre los que destacan la huella digital o la firma electrónica, que veremos descritas más adelante. Mediante ellas se pueden crear documentos, y ejecutar operaciones y transacciones a prueba de fraude y piratería, al tiempo que garantizan la identidad de las partes que intervienen en una transacción.

Los pagos en línea –mientras se permanece conectado a Internet– pueden agruparse en los siguientes modos:(p.124)

§ Utilización en línea de las tarjetas de pago.

§ Dinero digital.

§ Cheques electrónicos.

§ Títulos o cupones electrónicos.

Existe una gran oferta de productos basados en estos métodos, aunque no están todos en un mismo grado de maduración. Algunos se hallan aún es estado de experimentación o pendientes del respaldo decidido de instituciones financieras, pero también existen respuestas

serias y definidas para cada una de las alternativas.

7.5.2 Utilización en línea de la tarjeta de pago

Dada la notable introducción de las tarjetas de pago en el sistema comercial actual, la evolución más previsible es su utilización para pagos en línea, que se verán facilitados por la realización de la nueva generación de tarjetas inteligentes y la adopción de nuevos protocolos

de protección, entre los que destacan el SSL (Secure Sockets Layer) y, como solución de futuro, el SET (Secure Electronic Transaction), que se describen más adelante.

Mediante el protocolo SET, el comerciante –el que desea cobrar– nunca recibe el número de la tarjeta de pago, sino una ficha que el comerciante pasa al banco, a través de la cual el banco puede identificar el número de la tarjeta, y a partir de ahí autorizar o denegar el pago, lo que comunica al comerciante para rematar la operación. Las comunicaciones entre partes y banco están protegidas mediante clave pública y garantiza la autenticidad de todos cuantos que intervienen en la operación.

El uso de tarjetas de pago en línea puede hacerse a través de procedimientos únicamente en los casos más simples–de forma tal que se eliminan muchos de los riesgos–o a través de equipos especiales que permiten leer y escribir las tarjetas inteligentes. Estos terminales pueden ser un equipo periférico del ordenador personal, cajero automático, terminal telefónico o la caja decodificadora de la televisión digital. Con estas técnicas y estos procedimientos se intenta garantizar la identidad y autenticidad de todos los participantes en la transacción, para lo que se requerirá que estas técnicas sean incorporadas a los navegadores

de Internet –como Explorer o Netscape– que realizan las funciones de transporte.

7.5.3 Dinero digital

El dinero, en su versión digital, es acuñado en forma de programas informáticos que contienen esa forma de dinero y que se guardan en el disco duro del ordenador personal. Ese dinero puede gastarse en Internet a través de intermediarios financieros especializados, y va protegido mediante esquemas de cifrado que impiden su creación fraudulenta, su gasto incontrolado o su manipulación por parte de personas no autorizadas. Esta forma de dinero tiene su contrapartida en un depósito monetario real en el banco emisor de las monedas y billetes digitales.

Pueden considerarse como una variante de este tipo de dinero digital el constituido por las tarjetas de valor incorporado, que dispondrán de mecanismos similares de protección que el dinero depositado en el disco duro de los ordenadores. También, se han conocido variantes presentadas como tarjetas de pago virtuales, que pueden residir en un terminal informático, y que se ofrecen al público en sistemas de pago y comercio integrados.(p.125)

7.5.4 Títulos o cupones electrónicos

Esta variante es posiblemente la que ha conocido un número mayor de intentos y propuestas. En su gran mayoría estas son básicamente soluciones de débito, llamados en el ámbito anglosajón "electronic scrips" (contracción que se produce con los antiguos subscription receipts). El esquema de este tipo de soluciones parte del principio según el cual, el dinero en forma digital solo se debe gastar en el lugar donde es acuñado. También es característico de él su orientación para efectuar pagos muy pequeños, lo que justifica no poner apenas esfuerzo en las tareas de protección de estos cupones mediante sistemas complejos de claves.

Existen varios escenarios de utilización, que varían dependiendo de la realización. En todos ellos suele ser necesario un intermediario financiero, que es el encargado de emitir los títulos o cupones. Estos son comprados en bloque (en cantidades no muy superiores a mil pesetas, por ejemplo) por el potencial comprador, y gastados en pequeñas fracciones con distintos comerciantes. Los comerciantes, a su vez, los revenderán al intermediario, lo que da comienzo a un nuevo ciclo intermediario-comprador-vendedor del cupón.

En esta solución, solo hay flujo de valor real durante la compra de cupones por el comprador final de bienes y servicios, y durante la reventa de cupones al intermediario. Durante las transacciones vendedor–comprador a través de Internet, solo circulan títulos electrónicos de poco valor y, por tanto, de escaso interés para actividades de tipo fraudulento. Incluso a veces se usan en circuitos cerrados, organizaciones y empresas, como si se tratase de vales sin valor dinerario.

Las ventajas para el comprador son la confidencialidad ante el intermediario, pues solo conoce el valor de los cupones comprados, pero no su forma de consumirlos, y un casi anonimato ante el comerciante, que solo requiere su dirección, electrónica o física, para enviarle la mercancía. A ello hay que unir su bajo coste, que lo hace adecuado para las que pueden llamase minicompras o microtransacciones. La diferencia con las tarjetas y los cheques radica en bastantes aspectos del diseño y en sus principios de funcionamiento, como en quién contabiliza los gastos o quién emite los títulos electrónicos. Pero quizá el aspecto más relevante es el mercado al que se orienta, el de pagos por valores inferiores de mil pesetas, mercado que, según estimaciones hechas por Giga Information Group en 1997, puede llegar a suponer un volumen hasta cuatro veces mayor que el global de todas las tarjetas de crédito.

7.5.5 Cheques electrónicos

Varias organizaciones vienen intentando encontrar los medios para realizar esta función sobre Internet. Típicamente el consumidor usa su cuenta corriente–o póliza de crédito–normal en un banco convencional. La retirada de fondos viene a efectuarla mediante un cheque electrónico y su correspondiente firma digital, un número de casi imposible imitación. Esta variante de pago es quizá la que se halla más distante de proporcionar soluciones experimentables, al menos en la medida de lo que vienen siendo las tarjetas de crédito o los títulos electrónicos. Pero los que apuestan por esta solución creen en su potencial, que se desarrollará a pesar de su lento inicio. La diferencia con el cupón electrónico está en que los cupones solamente pueden utilizarse en la red Internet, mientras que el cheque no es más que una manifestación en línea de un(p.126)apunte contable en una cuenta, que podría realizarse también por otros medios más convencionales.

7.5.6 Algunas realizaciones

Las nuevas formas de pago se apoyan en una combinación de equipos, tecnologías y procedimientos, lo que permite un gran número de variantes. El anexo II describe algunas de las soluciones más sobresalientes por su grado de innovación o por su nivel de implantación. Como allí podrá verse, algunas de las soluciones requieren plataformas especiales orientadas a pagos, mientras que otras, de utilización más inmediata, solo exige la implantación de algunos procedimientos sencillos.

Las funciones de pago en Internet pueden requerir el uso de tecnologías combinadas que aporten, además de la componente dineraria, elementos de seguridad y flexibilidad de una forma integrada con las comunicaciones por Internet. Por esta razón, las soluciones de pago citadas constituyen solo un pequeño muestrario de la gran cantidad de medios actualmente en desarrollo y experimentación, cuya descripción resumida resulta, por tanto, poco alcanzable

7.6 EL FUTURO DE LOS SISTEMAS DE PAGO

7.6.1 Tendencias

Las formas de pago actuales perdurarán por un largo tiempo. Así, el comercio internacional entre grandes empresas seguirá utilizando la banca como medio de pago. Las multinacionales, que tienen un gran comercio entre sus propias empresas, seguirán teniendo medios propios de compensación. Sin embargo, los pagos en el comercio electrónico entre comerciantes y consumidores se hará a través de Internet de forma creciente. Dada la implantación y aceptación de las actuales tarjetas de crédito como medio de pago, estas se potenciarán con las nuevas mejoras traídas en el campo de la seguridad y con el respaldo que viene recibiendo de entidades de garantía e instituciones financieras, a pesar de la falta de normalización y uniformidad.

El procedimiento para pagar en un futuro con los nuevos medios dependerá de las necesidades y circunstancias del comercio, porque cada procedimiento lleva sus ventajas e inconvenientes en términos de coste, grado de seguridad, flexibilidad, ámbito de aplicación y confidencialidad. Así, por ejemplo, las nuevas tarjetas de pago serán fácilmente aceptadas por su similitud con las actuales, pero los interesados en pagos anónimos podrán preferir ciertas formas de dinero electrónico. Los pagos por pequeños servicios serán más viables económicamente mediante scrips por la sencillez de sus mecanismos, pero quienes deban hacer pagos en múltiples monedas podrán preferir hacerlo por cheques electrónicos o mediante algunas de las tarjetas de pago. La tabla 7.1 muestra un resumen de los distintos grupos de medios de pago, con sus ventajas y desventajas comparativas, lo que permite vislumbrar algunas de las preferencias que el mercado pueda mostrar.

En el despegue de estas formas de pago jugará un papel importante la actitud de los comerciantes. En una etapa inicial, e incluso antes de que la eficacia y rentabilidad de estos medios queden debidamente probadas, los comerciantes se van a ver obligados a introducir estos medios para no tener que renunciar a ningún cliente ni mercado en función de su for(p.127)ma de pago. Los efectos de imagen, competitividad comercial o de emulación de otros más avanzados precipitará la generalización de estas nuevas formas. En esa carrera, a la que empiezan a sumarse comercios y bancos, ya se ha dado la salida. Y aunque sin grandes convicciones, muchos la han tomado ya, ante el temor de quedarse rezagados.

La adopción de formas y medios de pago vendrá influida también por aspectos prácticos. Los aspectos de seguridad requieren un tiempo para su ejecución, lo que hace lentos los procesos y transacciones realizados bajo estos requisitos, por lo que habrá que alcanzar equilibrios entre seguridad y eficacia. Lo mismo puede decirse de la elección entre anonimato o registro, caras opuestas de una misma disyuntiva. Estas nuevas formas de pagos hasta el momento están poco reguladas, pero acabarán recibiendo nuevas condiciones y exigencias. Se duda si los gobiernos aceptarán los pagos anónimos, por su posible utilización para evasión de impuestos o lavado de dinero de actividades ilegales. Por otra parte, es de esperar que el crecimiento de las transacciones electrónicas propicie nuevos tipos de delincuencia. El desarrollo de la piratería informática empieza a constituir una preocupación de los sectores involucrados y puede constatarse cómo Microsoft o Describe Inc. han fijado unos pasquines virtuales con recompensas de hasta 30.000 dólares por la caza y captura de algunos piratas.

Puede decirse, como resumen, que en su corta andadura las nuevas formas de dinero, y a pesar de su potencial, no han conseguido desbancar de su posición de privilegio a las formas tradicionales de pago. La figura 6.4 ya daba indicaciones de las preferencias que en la actualidad muestran empresas que son innovadoras a favor de los pagos fuera de línea y mediante tarjetas. Las tradicionales tarjetas, una vez mejoradas con la incorporación de los chips de las tarjetas inteligentes, estarán en situación de afianzar todavía más su posición en el comercio electrónico.

No obstante, el futuro será distinto. El presidente de Microsoft Bill Gates, y con él otros personajes relevantes de la industria informática, ha manifestado que los grandes negocios del siglo XXI tendrán su origen en la conjunción de ordenadores personales, comercio y dinero. El desafío de los nuevos medios se basa en su capacidad de transformación de los mercados y en el enorme soporte financiero que continuamente reciben de la industria informática y electrónica, que ven en ello la vía más clara para la expansión de su negocio en los próximos años.

7.6.2 Las claves del éxito

Varios son los condicionantes de una aceptación generalizada de los nuevos medios:

§ Encontrar e incentivar entre la comunidad de compradores y vendedores quienes estén dispuestos a arriesgar e invertir. Este es un efecto que se realimenta, puesto que no habrá compradores sin vendedores, y viceversa.

§ Resolver los problemas de seguridad actuales y, sobre todo, que inspiren la credibilidad del mercado y superen la actual desconfianza que existe alrededor de estos medios. El envío de los datos de tarjeta de crédito por la red hace a muchos sentirse desprotegidos. Hacerlo desde un ordenador personal, para otros, es disuasorio o simplemente complicado y poco cómodo.

§ Resolver los problemas actuales de compatibilidad y de normalización.(p.128)

§ Confidencialidad y anonimato, posiblemente como los requisitos más necesarios de cumplir.

7.6.3 Los nuevos medios de pago en España

Fue a mediados de la década de los años ochenta cuando se produjo la plena implantación de los nuevos medios de pago. La tarjeta de crédito como medio de pago está perfectamente introducida y puede decirse que España ocupa una posición de líder en el mundo. Con sus más de 35.000 cajeros automáticos, España ocupa la primera posición en cuanto a cajeros por cada mil habitantes. Una posición parecida ocupa con respecto a los terminales puntos de venta con cerca de medio millón de terminales instalados.

Entre las organizaciones de medios de pago, no hoy ninguna que tenga una cobertura exclusivamente nacional o local, y las que lo hacían así se han ido incorporando a una marca internacional. Dos organizaciones, Visa y MasterCard, abarcan la casi totalidad de las tarjetas

de crédito, garantizando así una total interoperatividad, que permite de esta manera ofrecer a sus clientes servicios de banca automática y de compras en todo el mundo. A ello ha contribuido la expansión de los cajeros automáticos por todo el territorio español y la compatibilidad con toda clase de tarjetas, que en su tiempo vinieron obligadas por la presencia masiva de turistas de todo el mundo.

La unión monetaria obligará a adaptaciones que tendrán un importante componente tecnológico. Las tarjetas de banda magnética serán paulatinamente sustituidas por tarjetas inteli-gentes, que disfrutarán de unos costes de operación menores y de una mayor flexibilidad que sus antecesoras. Su uso futuro vendrá determinado por dos características sobresalientes: su utilización con la nueva moneda y para realización de pequeños pagos. Con toda probabilidad, las nuevas tarjetas tendrán una función múltiple, débito, crédito y valor in-corporado.

Se atribuye una gran importancia y un gran peso a éste de nuevo mercado. Consultores especializados han evaluado que las transacciones sobre los nuevos medios alcanzarán hasta cinco veces el volumen realizado con las actuales tarjetas de crédito. El volumen del comercio electrónico y convencional, utilizando estos nuevos medios, pueden alcanzar entre un 15 y un 20% del PIB español. Las sociedades de medios de pago implantadas en España, principalmente Visa y MasterCard, ya han introducido la tecnología de tarjetas inteligentes en el mercado español, y se espera que ocupe el lugar preponderante que en la actualidad tiene en el de tarjetas de crédito. Estimaciones de Data Monitor sitúan el número de lectores de tarjetas inteligentes en 2.000 para el cambio de siglo, y unos 5.000 para el año 2003, un 23 % de las estimadas para la totalidad de Europa.

En todo caso, el despliegue generalizado de los cajeros automáticos recibirá un fuerte impulso a partir del año 2000, una vez superado su efecto y una posible resaca. Según algunos de los propulsores, como Europay, muchos de estos lectores ya lo harán directamente en euros, única moneda en uso el año 2002, fecha en la que se habrá alcanzados una norma europea para el CEPS, el chip de la tarjeta inteligente, que hará compatibles toda clase de tarjetas y lectores. Los cupones o pagarés electrónicos (scrips) necesitan el desarrollo de su propio mercado, que puede ser la venta de pequeños servicios, como noticias o juegos, y para pagos menudos, en los que el principal atractivo será la simplicidad de procedimientos y el no tener que disponer de efectivo en calderilla. Pero estos medios también podrán adoptarse para el co(p.129)mercio entre empresas o incluso para la venta de servicios dentro de una misma empresa, tareas que en la actualidad requieren un gran papeleo. Los cupones permitirán a las empresas, y también a otras organizaciones como administraciones públicas, una contabilización integrada del empleo de sus recursos humanos y materiales, y es probablemente en esos ámbitos donde primero se desarrollen estos sistemas, que, necesariamente, deberán ser apoyados por Intranets.

Otras formas de pago, como dinero digital o cheques electrónicos, tienen muy poca presencia en España, pero podrán verse favorecidos en un futuro por el uso masivo de Internet en la sociedad española o la implantación de los nuevos servicios de banca electrónica, respectivamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN DE LAS NUEVAS FORMAS DE PAGO Y DE DINERO MEDIO DE PAGO PRESENTE Y FUTURO 7.1.a

Tarjetas de pago Tienen gran implantación en la actualidad. Nuevos mecanismos de protección y seguridad como los protocolos SET, que incorporarán las tarjetas de mayor circulación. Incorporarán tecnologías de tarjetas inteligentes. Soluciones dadas por Verifone, Visa, First Virtual, Openmarket. Puestas en circulación por todas las instituciones de crédito y de medios de pago.

Dinero electrónico Solución propuestas por DigiCash, –también Netcash, Visa-Cash y Mondex– que es realmente casi dinero físico. Su desarrollo dependerá de la proliferación de bancos emisores. Su crecimiento suscita la duda de la eficacia del sistema cuando en el mercado haya una enorme cantidad de estos billetes y monedas, cuya autenticidad deba ser verificada en cada transacción. Las tarjetas inteligentes de valor incorporado pueden consi-derarse como variantes de dinero electrónico.

Pagarés o cupones electrónicos En uso por Digital Corporation, es la forma de comerciar con los artículos de bajo coste, por lo que su evolución futura dependerá del desarrollo de este tipo de comercio, al que hoy día se le atribuye un alto potencial de crecimiento. Posteriormente, se han incorporado Visa International, World Pay, BT Array y Net Bill.

Cheque electrónico Es una solución intermedia entre el pago con tarjeta de crédito o mediante dinero. Es la forma de pago menos desarrollada en la actualidad. Es ofrecido por servicios de pago como Checkfree, BankNet y Netcheque. Se extenderá su uso por ser una continuación de los cheques actuales.(p.131)

 

 

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